Los universitarios españoles no estudian los Derechos Humanos
 
  • Fuente: Comisión Europea

Amnistía analiza los planes de estudios europeos y sitúa a España a la cola

Paula Sánchez-Alciturri Díez
 


Bruselas (21/05/08).- España se sitúa a la cola de Europa en educación sobre Derechos Humanos, a pesar de sus compromisos y de las malas notas conseguidas por casi todos los Estados miembros. Un millón de universitarios españoles no han oído hablar de los Derechos Humanos en todos sus estudios, según un reciente estudio de Amnistía Internacional que analiza 300 planes de estudio de 13 países europeos. La organización denuncia el "escaso compromiso" que demuestran las cifras y pide que se aproveche el proceso de Bolonia para mejorar los planes de estudio.

 

Más de un millón de universitarios españoles no tienen acceso a ninguna asignatura troncal sobre Derechos Humanos, según ha denunciado Amnistía Internacional (AI). Con estos datos, España y sus estudiantes se sitúan a la cola de la clasificación general en educación sobre derechos humanos que es liderada sin grandes aspavientos, por el Reino Unido, Portugal, Bélgica y Francia. Estos países cuentan con diez, ocho, siete y cinco asignaturas, respectivamente.

En la muestra analizada, sólo tres países europeos muestran una situación peor que la española: Alemania, República Checa y Grecia.

La organización define la situación como de "escaso compromiso" y destaca algunos casos dentro de España como el de los estudiantes de Medicina que, aunque en un futuro serán los profesionales que atiendan a víctimas de tortura, malos tratos, violencia de género u otro tipo de violaciones de derechos humanos, no cuentan, en ninguno de los planes de estudio, con asignaturas relacionadas ni obligatorias ni optativas.

Algo similar ocurre con los futuros juristas -estudiantes de Derecho-, que a pesar de que serán los encargados de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos no tiene que asistir -en las universidades estatales- a ninguna asignatura obligatoria al respecto siendo todas ellas optativas. En el resto de Europa, sin embargo, el informe advierte que existe cierta tendencia a incluir asignaturas troncales de este tipo en esa misma titulación.

Posicionamiento

Amnistía Internacional aprovecha el proceso de reforma en el que se encuentra sumido el sistema universitario español y sus planes de estudio para pedir que se facilite una formación mayor sobre Derechos Humanos. Argumenta además que España, como estado parte de los acuerdos internacionales de Derechos Humanos y del Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos, tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir las indicaciones relativas a la educación en Derechos Humanos y la formación del personal docente, responsabilidad que incumple según la organización.

Así, denuncia el hecho de que no haya "ni una universidad pública que imparta materias obligatorias al respecto" y lo compara con los datos de países vecinos como el de Portugal que cuenta con tres asignaturas obligatorias en las universidades Católica Portuguesa y de Lisboa; Francia, con cinco asignaturas obligatorias en las universidades de Perpignan, Cergy-Pontoise, Paris Descartes, Paris X Nanterre y Avignon, e Inglaterra, en donde las universidades de Birmingham, Cambridge y Liverpool imparten tres materias obligatorias centradas en los derechos humanos.

En un primer momento, reclama que estas asignaturas se introduzcan en los planes de estudio de las carreras que más lo necesitan, como las Ciencias de la Educación, Medicina y Derecho, además de Periodismo y Trabajo Social. En el caso del periodismo la organización argumenta que es necesario un especial conocimiento para informar y formar a la opinión pública en valores comunes de respeto y tolerancia. En lo que se refiere a la formación de los trabajadores sociales, Amnistía explica que serán ellos quienes convivan con colectivos especialmente vulnerables a sufrir violaciones de derechos humanos: inmigrantes, menores no acompañados o mujeres maltratadas.

Pero AI no se queda ahí y defiende también la importancia de que todas las titulaciones universitarias incluyan contenidos en esta materia. En esta línea, considera un avance la implantación de la nueva materia de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos en los colegios de primaria y secundaria. La organización argumenta que "supone un primer paso en la dirección correcta hacia la creación de una cultura en derechos humanos en las aulas", pero recuerda que éste debe completarse en la educación universitaria.

 

Un experto alerta de la reutilización del material médico de un sólo uso en los hospitales de la UE
 
  • Fuente: Comisión Europea

Esta práctica puede causar daños a los pacientes

Mireia Juste Castillo
 


Bruselas (21/05/08).- John Wilkinson, consejero delegado de Eucomed -asociación que representa a la industria de las tecnologías médicas en Europa- ha advertido hoy de que un número creciente de hospitales de la Unión Europea reutilizan productos médicos diseñados para ser empleados una sola vez, lo que puede tener graves consecuencias en la salud de los enfermos. La Comisión Europea tiene abierta una consulta pública sobre la seguridad de los pacientes.

 

La reutilización puede causar daños e infecciones en los pacientes y hacer que sea necesario repetir los exámenes de diagnóstico, así como incrementar el uso de antibióticos. Además, no siempre es posible limpiar todas las partes del material, que puede absorber los componentes de los productos químicos de limpieza.

Según Wilkinson, los hospitales europeos usan más de una vez, y sin informar al paciente, materiales no diseñados para ello con el fin de reducir gastos. Sin embargo esto puede tener consecuencias negativas no sólo en la salud de los enfermos, sino también en la economía de las clínicas, ya que los efectos inesperados y adversos de esta práctica "terminan resultando más caros" de lo que se ahorra con el reciclado, señala el experto. Por ejemplo, si un paciente resulta infectado tendrá que recibir más medicinas, lo que supone mayores gastos. Esto también afecta al conjunto de la economía, porque los enfermos están de baja más tiempo y, por tanto, su productividad se ve mermada.

Uno de los principales desafíos es la falta de regulación, tanto a escala europea como nacional. La legislación europea no contempla esta cuestión, ya que la reutilización se produce después de que el material médico llegue al mercado, lo que pasa a ser competencia de los Estados miembros, y cada uno actúa a su manera. Francia prohibió en 2001 esta práctica, mientras que en Alemania no hay ningún tipo de regulación.

Wilkinson indica que otro gran problema es la dificultad para acceder a datos consistentes sobre la reutilización, ya que los hospitales no están especialmente interesados en dar información sobre la cuestión, lo que lo convierte en un "problema de transparencia".

Seguridad del paciente

En la UE, el 10% de los pacientes sufre anualmente infecciones y daños físicos ligados a su hospitalización, según el Sistema Europeo de Vigilancia de Resistencias Antimicrobianas, lo que se traduce en 50.000 muertes al año. En España, el 8,6% de los pacientes sufrió efectos adversos relacionados directamente con la asistencia hospitalaria, según un informe del Ministerio de Sanidad y Consumo español que recoge datos de 2005.

La Comisión Europea lanzó el pasado mes de marzo una consulta pública sobre la seguridad de los pacientes con el objetivo de presentar una propuesta en la materia antes de finales de año.

Albert van der Zeijden, ex-presidente de la Alianza Internacional de Organizaciones de Pacientes (IAPO en sus siglas en inglés), ha señalado hoy que la consulta analiza cuestiones que ya se han tratado en el pasado y que, con ella, lo que la Comisión realmente pretende es "retardar la adopción de la propuesta". Pero, a pesar de las críticas, IAPO ha aportado su granito de arena a la consulta. Propone, entre otras medidas, que se eduque al público sobre los incidentes potenciales y reales relacionados con la seguridad de los pacientes y que la UE colabore con la Organización Mundial de la Salud para que los Estados miembros compartan sus mejores prácticas.