La lagunera Nadia Porras con un tiempo de 53.62, se llevó la medalla de plata en los 50 metros libres en la categoría S5 de los Juegos Parapanamericanos Río 2007. (Cortesía de Conade)

 Nadia Porras Izquierdo, nadadora paralímpica que tras meses de cruzar los dedos y trabajar duro, logró un boleto para los Juegos Paralímpicos de Beijing.
 

Porras, que por la mañana de ayer se clasificó a la gran final de esta competencia, demostró el porque está en esta justa y se quedó a un segundo de la ganadora de la medalla de oro.

Porras, originaria de Torreón, Coahuila, competirá además en los 100 y 200 metros libres, al igual que en los 50 metros dorso, esta última prueba es la fuerte de la lagunera y donde se espera que de nueva cuenta vuelva a subir al podio de premiación para recibir la presea áurea. Además de la lagunera, a la mexicana Sofía Olmos se colgó la medalla de bronce. El oro correspondió a la brasileña Edenia García.

... Y va por más

Ni la medalla de plata que consiguió la mexicana Nadia Porras en los 50 metros libres en la categoría S5, le quitaron los nervios que sitió durante la competencia en sus primeros Juegos Parapanamericanos.

“Es mi primera medalla y estoy contenta. Di lo mejor que puede dar en la competencia, estoy muy nerviosa porque traigo el estomago revuelto, yo creo que de tanta adrenalina por que quería que empezarán las competencias”, indicó.

Señaló que este es el primer paso, porque le faltan tres pruebas en donde buscará medallas, “es importante que entre nosotros nos motivemos y que mejor si son con preseas”.

Expuso que el tiempo que hizo fue de 53.62 segundos fue alto, ya que había platicado con su entrenador y la idea era realizar una marca debajo de los 50 segundos, sin embargo, no se pudo lograr en esta prueba.

“Venía con el objetivo de bajar el tiempo, pero no lo hice, pero estoy contenta porque logré una presea, ahora voy a buscar la marca para los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008”, indicó.

Con paso firme

Con el Estadio Joao Havelange como escenario, fue el atletismo el que mejor resultados entregó en esta jornada inaugural, al obtener cinco preseas: dos de oro, una de plata y una más de bronce, con lo que permite a México colocarse entre los punteros del medallero.

La medalla más significativa fue la que obtuvo Esther Rivera, quien en la prueba de lanzamiento de jabalina femenil en la categoría F33/34/53/54 se apoderó de la medalla de oro, al establecer una nueva marca mundial de la especialidad, con lanzamiento de 11 metros con 87 centímetros.

En esta prueba, la medalla de plata correspondió a su compatriota Estela Salas, cuyo mejor lanzamiento fue de 11 metros y 31 centímetros, mientras el bronce fue para la brasileña Sonia Gouveia, con registro de ocho metros y 22 centímetros.

De nueva cuenta en jabalina femenil, México hizo el 1-3, ahora en la categoría F54/58 cuando Jeny Velazco implantó nuevo record panamericano con lanzamiento de 28.94 metros, su compatriota Dora Elia García se colgó el bronce con registro de 12.37 y la plata fue para la cubana Sylvia Grant con 17.23 metros.

Otra presea se logró en el atletismo parapanamericano por Evelyn Enciso Cervantes, quien en la prueba de los 200 metros categoría T53 se apoderó de la medalla de bronce, al cubrir la distancia en tiempo de 35 segundos y 30 centésimas. Además en los 50 metros varonil categoría S5 de la natación, Alfonso Núñez se colgó la medalla de bronce para México.

Cierra con dos oros más

Al concluir la primera jornada de actividades de los Parapanamericanos, México obtuvo dos oros, tres platas y un bronce más para lograr un acumulado de cuatro preseas áureas, cinco argentas y cinco bronces.

Las seis preseas que se añadieron cayeron en su totalidad en la natación; las preseas doradas las consiguieron Patricia Valle, en los 50 metros categoría S3, y Doramitzi González. en la prueba de 100 metros dorso categoría S8.

Las medallas de plata fueron logradas por Juan Ignacio Reyes en los 50 metros varonil categoría S4, Fabiola Ramírez en la de 50 metros femenil categoría S3 y Christopher Tronco en los 50 metros pecho varonil categoría S8. El bronce se lo colgó Arnulfo Castorena en la prueba de 50 metros varonil categoría S4.

 


Ese día que la entrevistamos en México, cumplía 16 años, “la bebé” del equipo, dicen sus compañeros, “es la princesa” afirman sus amigos. Atleta prácticamente desde que nació, esta jovencita se convirtió en la única coahuilense con capacidades diferentes que luchará por una medalla.

Torreón la vio nacer, su madre lloró durante quince días mientras los médicos averiguaban lo que le sucedía. Tras el parto, encontraron una prematura fractura en su pierna y luego de días de estudio llegó el diagnostico: osteogénesis imperfecta, enfermedad que debilita los huesos, es decir, que una simple caída le puede provocar fracturas.

Debido a su edad, los médicos recomendaron terapia de rehabilitación dentro del agua y así nació esta relación simbiótica. “Desde niña, el mejor momento del día era el baño, decía mi mamá que yo le tenía amor al agua”, dice la jovencita desde el interior de la alberca. El agua y su madre Ruth Izquierdo, se convirtieron en cómplices desde entonces.

Con el tiempo pasó del simple baño a ser llevada a un centro acuático, donde aprendió todos los estilos de nado y a los 9 años de edad, conoció a su primera entrenadora, la profesora Consuelo Martínez, quien vio en ella aptitudes competitivas.

Así pasó de intermedios a pre equipo y de ahí fue invitada a formar parte de un grupo especial con vistas a competencias nacionales. La primera oportunidad surgió en el 2004, cuando fue llamada para una competencia nacional en Tepic, Nayarit, donde sólo pudo competir como exhibición porque apenas tenía doce años, aun así, logró un tercer lugar contra atletas paralímpicos más grandes y con más tiempo de practicar.

Está en la lista

De ahí asistió a eventos regionales y nacionales, hasta que llegó su primer reto, los Juegos Paralímpicos Nacionales en Saltillo, donde participó en la disciplina de 50 metros libres. Ahí ganó su primera medalla de oro, sin embargo disfrutó más la información que recibió al final del evento.

“Se dio a conocer una lista de 40 mujeres y 40 hombres que eran talentos de todas las edades, con miras a los Juegos Paralímpicos de Beijing, empezaron a nombrar y de pronto escuché mi nombre: Nadia Porras, Coahuila. En ese momento no sabía si creer o no creer, si reír o llorar, me cayó el veinte después, fue algo tan hermoso, uno de los días que no se me van a olvidar”, dice Nadia con un destello en la mirada.

Nadia interrumpe la entrevista para salir de la alberca y conduce su silla de ruedas dentro del Centro Paralímpico Nacional, donde ya no es necesario el cuidado de su mamá, pues el lugar de la concentración para los preseleccionados nacionales cuenta con todas las facilidades para los atletas con capacidades diferentes.

“Aunque de todos modos sigo extrañándola. Mi mamá es la base de todo, a quien le dedico todos mis triunfos. Ahora pues, me estoy probando a mí misma que puedo salir adelante sola, pero siempre me hará falta ella”, advierte Nadia.

En guerra constante

Después de Saltillo siguieron una serie de concentraciones en Aguascalientes, Cuernavaca y México, luego competencias dentro y fuera del país, que costeaba con la beca del INEDEC y recursos de la CONADE. “Era poco, no era mucho, pero al menos nunca batallamos para los viáticos, no se necesitaba nada más. Eso si, sí faltaba equipo porque se perdió o se rompió, había que comprarlo de tu bolsa, así es esto”, dice.

De esa manera llegó a los Juegos Para Panamericanos de Río de Janeiro, donde impuso marca de 58’75 en dorso, lo que se volvió un record en ese tipo de competencias. “Ahí ya me quedó bien claro, yo tenía que ir a Beijing”, expresó.

Con esas concentraciones vinieron las nostalgias de su familia y las tristezas por no ver a sus amigos. También otras cosas difíciles como su novatada, precisamente en los Panamericanos de Brasil, donde le cortaron su copete.

“En ese tiempo me consideraba frentona, así que me dejaba el copete para disimular, entonces dijeron, pues te vamos a dar en algo que te duela, y me lo cortaron, me veía horrible, parecía que me había mordido un burro”, cuenta ahora muerta de la risa, pero la verdad es que ese día y los siguientes lloró.

Luego se recuperó de eso y de otras pruebas que la vida le fue presentando, pero las verdaderas complicaciones estaban por venir. Luego de los Para Panamericanos del 2007, tuvo que ser operada del fémur izquierdo, se recuperó y continuó su camino en otras competencias en Michigan y Canadá, donde obtuvo oros y platas.

En enero de este año vendría otra fractura. Estaba a punto de sentarse y le “tronó” el metatarso. Acudieron con un médico del CRIT, que inventó una férula especial para entrenar, que “resultó una maravilla”, al grado de que su pie sanó pronto y pudo continuar su preparación rumbo a Beijín.

Ahora Nadia acaba de comer, sube y baja rampas, saluda a todo el que ve pasar, dice que le encanta hacer amigos, aunque no era necesario decirlo, se nota desde que alguien la conoce. Oradora por gusto, amiguera, le gusta el cine y adora al Santos Laguna. Su color favorito es el verde y de grande le encantaría ser empresaria.

Antes de despedirse dijo: “no lo olviden, la verdadera competencia siempre está en uno mismo”, nos regaló una sonrisa, dio media vuelta a la silla de ruedas y continúo su camino, ella misma lo dijo, “hacia el triunfo”.