La Agencia Europea del Medicamento (EMEA)
autorizó, en 2006, la administración de Prozac en niños y adolescentes
menores de 18 años. Desde entonces, la Plataforma Internacional contra la
Medicalización de la Infancia, liderada por Juan Pundik, psicoanalista
y presidente de Filium (Asociación para la Prevención del Maltrato del Niño),
lucha para inhabilitar este dictamen.
Consideran que las reacciones adversas que puede
causar el medicamento en los menores son suficientemente graves como para
cuestionar la validez científica de la autorización europea y denuncian que
haya sido el mismo laboratorio que produce el Prozac quien haya hecho la
investigación en la que se ha basado la EMEA para su dictamen.
¿Por qué nace la Plataforma Internacional contra
la Medicalización de la Infancia?
Juan Pundik: En los últimos años se han
publicado muchos estudios que nos avisan que el enorme aumento del uso de
antidepresivos que incrementan los niveles de serotonina constituyen una
amenaza para la salud y la vida del paciente. Hace ya meses la EMEA aprobó la
utilización del Prozac en niños sin tener en cuenta estos estudios y basándose
en la solicitud del propio fabricante, que ha visto en los menores un inmenso
nuevo mercado a explorar. Y aquí es cuando nació la Plataforma, para denunciar
esta aberración.
¿La Plataforma denuncia que seestán administrando antidepresivos en
niños por intereses económicos de la industria farmacéutica?
Juan Pundik: Que se deje a los
laboratorios ser jueces y partes en las autorizaciones de sus productos ya nos
permite hacernos a la idea del peso que tiene la industria farmacéutica en
todo eso. Y no digo nada nuevo si desvelo que, demasiado a menudo, al médico
que receta tal medicamento se le invita a tal congreso o se le hace tal
regalo... Hay miles de denuncias contra este tipo de corrupción.
Entonces… ¿creemos demasiado ciegamente en los
médicos?
Juan Pundik: El problema es que vivimos
en una sociedad que corre y corre y no puede parar nunca; la ansiedad, el
estrés y la depresión crecen y crecen, y la gente quiere drogarse para
enfrentarse a todo eso. Es lo más fácil. Y esto es cuestionable en todos los
casos, tanto en adultos como en menores... la diferencia está en que el adulto
decide medicarse pero el niño no tiene ni ese poder de decisión.
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de
administrar medicamentos como el Prozac en niños?
Juan Pundik: Los efectos secundarios
del Prozac son muchos, ya lo indica el prospecto del propio fabricante. Actúa
sobre la serotonina y hay que tener en cuenta que los niveles de serotonina en
el organismo afectan a muchos funcionamientos, no sólo al neuronal… afectan a
la frecuencia del latido cardiaco, regulan la secreción de hormonas por parte
de la hipófisis, y en consecuencia afectan también al crecimiento, a los
niveles de estrógenos y de testosterona… Nada se sabe realmente de los efectos
adversos que puede provocar el Prozac… ¿estaremos creando gigantes?, ¿enanos?
Nada se sabe y se administra alegremente.
Su denuncia ha llegado hasta el Parlamento
Europeo...
Juan Pundik: Creé la Plataforma, reuní
las firmas suficientes y presenté el alegato al presidente de la Comisión
Europea. No recibí respuesta y reiteré el texto hasta cinco veces. Entonces me
dijeron que la cuestión le había sido encomendada, no a los responsables de
Salud Pública y Defensa del Consumidor sino, a la Unidad de Productos
Farmacéuticos de la Dirección General de Empresa e Industria, lo cual me
pareció el colmo de lo descarado. De todo esto di cuenta al entonces
Presidente del Parlamento Europeo que dio curso oficial a mi queja y así fue
cómo me citaron ante la Comisión.
¿Y qué respondió la Comisión Europea ante su
alegato?
Juan Pundik: Algunos de los
europarlamentarios presentes cuestionaron la administración de
antidepresivos en infancia y adolescencia, pero otros defendieron
enconadamente las bondades del Prozac, la confianza en las investigaciones de
los laboratorios, la responsabilidad de los médicos que debían administrarla...
En conclusión...
Juan Pundik: Yo volví a pedir la
palabra y añadí que si bien la industria farmacéutica nos brindaba las
sustancias que protegían nuestra salud, también habían sido los generadores de
los monstruos producidos por la talidomida, de las muertes consecuencia de la
administración del antiinflamatorio Vioxx, ahora prohibido, y de
centenares de medicamentos cuya autorización es anualmente revocada debido a
consecuencias que provocan en quienes los toman y que se descubren
tardíamente. Aquí el Presidente me informó que me había excedido en el uso de
mi palabra, que me agradecía mi presencia y que mantendría abierta la
investigación y solicitaría información ampliatoria.