Tiene 22 años y lleva desde los tres encadenada a una silla de ruedas por
culpa de una extraña enfermedad; ahora cuenta su historia en el libro «Lágrimas
de cristal»
dice su madre. Las cosas cambiaron cuando, a los tres años, se rompió el
fémur; a aquella fractura le siguieron otras muchas, hasta que los médicos
le diagnosticaron el síndrome de McCune Albright, una extraña enfermedad
crónica que afecta al desarrollo del esqueleto y del cual no existen más
casos en el mundo.
Desde entonces, la vida de Vanessa y de su madre, Marga García, ha sido
un rosario de visitas al hospital, desengaños ante la Administración y
lucha por salir adelante, salpicada de algunos buenos momentos. Todo ello
se narra en el libro Lágrimas de cristal , escrito por
Vanessa y su madre y presentado ayer en Santiago. La mayor parte de las páginas
del libro se dedican a narrar la escasa atención que reciben los niños
con enfermedades raras. Vanessa recibe una pensión de invalidez que ronda
los 250 euros, y se ve obligada a costearse buena parte de los
medicamentos que necesita.
Pero en Lágrimas de cristal también hay un hueco para los
buenos recuerdos, como cuando subió al escenario del certamen Miss Álava
1997 para recibir de manos de la ganadora la banda y la corona; o el apoyo
recibido por el presentador Pepe Navarro en su programa de televisión. Y
es que, como dice la madre de Vanessa, «es importante tener ilusiones,
aunque luego no puedan cumplirse». Por eso ha intentado siempre que su
hija tenga todas las experiencias que sea posible, y por eso decidió
crear la Fundación Vanesa, una institución dedicada a recoger fondos
para ayudar a niños aquejados de enfermedades raras. Parte de los
beneficios generados por la venta del libro irán a parar estos fines,
aunque, eso sí, sólo podrán adquirirse por correo. Para ello, basta con
acceder a la web de la fundación (www.fundacionvanesa.com)
o llamar al teléfono 913719034. Sin duda, por una buena causa.