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SOCIEDAD
Embajadora de 'los invisibles'
Vanessa Jiménez, 'la niña de cristal', denuncia la
negativa del alcalde de Murcia a colaborar con los niños crónicos
y sin recursos
Vanessa Jiménez ha cumplido 21 años en un cuerpo de apenas una
decena y sus huesos de cristal sólo son el frágil esqueleto de
una voluntad forjada en acero. Conocida en toda España como 'la
niña de cristal' por su lucha contra la desidia y el abandono
al que la Administración Pública tiene sometidos a los otros
5.199 enfermos españoles que padecen este mal, ha encontrado en
esta lucha el aliciente de su existencia.
«Siempre he querido trabajar, pero no tengo estudios. Ahora estar ocupándome de otros niños que están peor que yo me encanta», comenta Vanessa, presidenta de la fundación a la que da nombre y que se ocupa de ayudar a niños con enfermedades crónicas y sin recursos económicos. «Somos invisibles -apunta, siempre sonriente, Vanessa-, como dice mi madre. A la gente le cuesta ayudarnos; dan mucho para los de fuera, pero no para nosotros». Nuestro tercer mundo Vanessa, siempre junto a su inseparable e insustituible madre Margarita García -«mis piernas», apostilla-, estuvo ayer en Murcia para denunciar la pasividad de la Administración Pública y su negativa a ayudar a los 800.000 niños con problemas de salud y económicos que malviven en España. «El 5 de mayo nos reunimos con la ministra de Sanidad para presentarle nuestro proyecto de ley, avalado por la firma de 500.000 españoles, y prometió ayudarnos. Hasta ahora no hemos recibido más noticia suya», comenta esta madre-coraje. «Aquí también hay un tercer mundo», sentencia Margarita, por eso han elaborado esta propuesta de ley en la que piden a las autoridades ayuda para para enfermos crónicos con enfermedades raras; que los centros asistenciales cuenten con personal cualificado; pensiones acordes a la situación económica de los enfermos; recetas; cartillas benéficas como las que se dan a los extranjeros; y la revisión in situ de cada caso, entre otras medidas. También el alcalde de Murcia recibió su tirón de orejas: «Desde hace dos años estamos esperando que se piense si aportar a la fundación 30 euros anuales. Una persona que cobrará un millón de pesetas al mes podría dar esa insignificante cantidad hasta de su sueldo», critica Margarita.
SOCIEDAD
Un libro para la esperanza
Vanessa Jiménez y Margarita García aprovecharon su
estancia en Murcia para presentar en el Casino el libro
Lágrimas de cristal, en el que narran el drama que han
vivido estas dos mujeres desde que nació Vanessa hasta
la actualidad. «Los derechos del libro son de Vanessa.
Cuesta 15 euros y lo vendemos por correo. Con los
beneficios Vanessa costea su tratamiento, unos 720 euros
mensuales -la pensión que recibe por invalidez es de
tan solo 260 euros-, y aporta parte del capital a la
Fundación Vanesa, que ella misma preside, y que
constituyeron madre e hija hace dos años.
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